miércoles, 9 de octubre de 2013

Denuncian encadenamiento y golpes a menores en INAU



Menores internados en centros de privación de libertad denunciaron ante delegados de organismos de derechos humanos internacionales y nacionales que sufren torturas de parte de funcionarios, como "colgadas", encadenamientos y palizas.

"Hay claras situaciones de tratos degradantes y torturas psicológicas y físicas" en varios hogares del Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay (INAU), dijo a El País el coordinador del Comité de los Derechos del Niño, Juan Fumeiro.
El miércoles 2 y el jueves 3, Fumeiro y el también coordinador de los Derechos del Niño, Luis Pedernera, acompañaron al director de la Organización Mundial contra la Tortura, el suizo Eric Sottas, en una recorrida por hogares de la Colonia Berro y Montevideo, donde hay alojados 720 menores delincuentes que dependen del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (Sirpa). "Existe un frente de presión para que los problemas que hay en el uso de la fuerza y de situaciones claras de tortura no trasciendan", dijo.
Consultado sobre a qué tipo de torturas se refería, Fumeiro respondió que los testimonios recogidos señalan la existencia de apremios psíquicos y físicos dentro de INAU. "Hay denuncias de `colgadas`, encadenamientos, golpes y palizas reiteradas", agregó.
En la Colonia Berro, la delegación de activistas observó las condiciones de los hogares Ariel, Ituzaingó, Piedras y SER -máxima seguridad-. Los hogares de Montevideo observados fueron Desafío, Centro de Privación de Libertad (Ceprili), Centro de Estudios y Derivación (CED), Centro Femenino, Centro de Medidas Cautelares (CMC), Centro de Ingreso y Derivación (CID), entre otros.
Sottas y los dos coordinadores del Comité de los Derechos del Niño recibieron múltiples denuncias de malos tratos de parte de los adolescentes internados y las cotejaron con funcionarios que reconocieron que las mismas existían pero que tenían miedo de denunciarlas.
Fumeiro dijo que la estructura actual del hogar SER funciona como "un depósito de personas y no como un lugar de rehabilitación de adolescentes que delinquieron. "Los internos tienen un mínimo de actividad. Solo una hora de patio por día", agregó.
Pedernera señaló que los adolescentes que estudian carecen de una rutina. Es decir, un día concurren a clases y no saben si irán al otro día.

Brazos gordos.

Según los testimonios recogidos por los observadores, en los centros de privación de libertad las golpizas y torturas son prácticas protagonizadas por un grupo de funcionarios vinculados con el sindicato del INAU (Suinau).
"Se trata de un grupo minoritario. Sin embargo, tiene un predominio sobre los demás trabajadores que no se animan a enfrentarlos y realizar denuncias", dijo Fumeiro.
Enseguida agregó: "hay muchos funcionarios que tienen miedo por las presiones que ejerce ese grupo minoritario que ejerce la violencia. Además presionan con algún respaldo a nivel gremial que inhibe a los demás funcionarios para que hagan denuncias".
Fumeiro reiteró que esa situación quedó "clara" en las entrevistas con funcionarios e internos y "se corroboró" que ello ocurre.
Dentro del rubro de aspectos positivos constatados en los hogares visitados, los coordinadores del Comité de Derechos del Niño y el director de la Organización Mundial contra la Tortura observaron que las autoridades del Sirpa -organismo que gestiona los centros de internación del INAU- estaban construyendo un hogar para unas 100 plazas y que grupos de internos concurrían a cursos liceales o escolares aunque sin asiduidad
"Hay una tendencia a corregir aspectos que nosotros hemos marcado en anteriores visitas", dijo Pedernera.
Pese a esas mejoras -la construcción de nuevos centros y el inicio de cursos para grupos de adolescentes-, el Comité de los Derechos del Niño calificó como "preocupantes" las condiciones de reclusión y edilicias de cuatro centros: Desafío, SER, Centro Femenino y Centro de Privación de Libertad. "En esos centros recibimos testimonios de malos tratos tanto de funcionarios como de adolescentes", dijo Pedernera. (Ver nota aparte).
En las entrevistas con los activistas de derechos humanos, los funcionarios de los hogares reconocieron la existencia de malos tratos.
Pedernera dijo que no son todos los funcionarios del INAU los que incurren en este tipo de prácticas. "Son una minoría", destacó.
Según Pedernera, en el Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente se necesita tener un criterio general de la gestión del encierro. "No puede haber diferencias abismales en las condiciones de reclusión de un centro y otro", dijo.
Según el análisis realizado por los observadores, el hogar SER funciona como un lugar de castigo para aquellos internos calificados como problemáticos en otros hogares. Una situación similar existe en el sistema carcelario de adultos. El Penal de Libertad aloja a todos aquellos reclusos que generaron problemas de indisciplinas en otras cárceles. También alberga a reclusos extranjeros y uruguayos vinculados al narcotráfico.

El 80% de internas "sobremedicadas"

En su recorrida por los centros de reclusión femenina de menores, los activistas de derechos humanos encontraron un gran número de internas medicadas, dijo el coordinador del Comité de los Derechos del Niño, Luis Pedernera.
Señaló que el Centro Femenino aloja a 35 adolescentes, de las cuales 27 o 28 estaba medicadas. "Un 77% de las internas de ese centro había sido medicada", agregó Pedernera.
Indicó que observó cuadros de "fuertes medicaciones", ya que una adolescente "debía ser ayudada por otra para mantenerse en pie mientras participaba de la visita".
Según Pedernera, el número de internos medicados en el hogar Desafío es similar al encontrado en el centro femenino. Las visitas a los distintos hogares realizadas por los activistas de los derechos humanos también concluyó que existe un elevado hacinamiento en los hogares.
"Se construyen nuevas plazas. Pero al ritmo de privaciones de libertad de menores es elevado. Es como un ciclo vicioso", dijo Pedernera.
Indicó que observó que la totalidad de los centros aloja población "por encima" de su capacidad. "Por ejemplo, en Desafío hay 27 camas y allí alojan a 35 internos", dijo.
FUENTE: EL PAIS

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