martes, 16 de abril de 2013

El retiro del policía rural que arrestó a su propio comisario


Hoy vive en el puesto donde trabajó 28 años

El retiro del policía rural que arrestó a su propio comisario

El último puesto policial de campaña, clausurado por el Ministerio del Interior, es hoy la residencia de un policía jubilado que trabajó allí durante casi tres décadas, patrullando a caballo la zona rural. Su dormitorio tiene vista al calabozo.

El 1° de diciembre de 2011, por una resolución del Ministerio del Interior, desprendieron la placa con el escudo nacional, un cartel de metal con la inscripción "Policía" y arriaron la bandera que flameaba en lo alto del rancho, dando por clausurado el puesto policial de la zona de Amarillo, dependiente de la Seccional Rural 12ª. Ese mismo día pasaba a retiro el único policía que quedaba en la jurisdicción: Gustavo Iván Rosas, conocido como "El Pancho Cebolla".
Luego de 28 años de servicio, Rosas se jubiló y las autoridades de la Jefatura de Policía de Cerro Largo resolvieron clausurar el puesto, quedando las instalaciones al servicio del exefectivo.
"Viví 28 años aquí como policía, y ahora esta es mi casa", dijo Rosas. "Prácticamente nos jubilamos los dos juntos, el rancho y yo".
CALABOZO PROPIO.El predio pertenecía a un productor de la zona que en el año 1964 cedió en comodato una hectárea y media al Ministerio del Interior para que toda esa extensa área rural de Cerro Largo, llamada Amarillo, contara con servicio policial. Ese mismo año se construyó allí un rancho de dos dormitorios, una cocina, un living con estufa, un baño, un galpón y el calabozo.
"Mi dormitorio ahora está enfrente al calabozo, se mantienen tal cual era con su puerta y una ventada con rejas y así quedará, no lo pienso desarmar", aseveró el expolicía.
Ese puesto, en sus orígenes, tenía cuatro policías por turno en forma permanente, pero él era el encargado del "patrullaje". Su patrullero era un caballo.
Consistía en montar a caballo y salir a visitar a todos los vecinos de la jurisdicción.
"Pasaba varios días hablando con los hacendados de la zona, me quedaba en las estancias donde me agarraba la noche y en una libreta traía toda la información a mis superiores" comenta con naturalidad.
"Luego se fueron jubilando uno a uno mis compañeros hasta que quedé solo".
Rosas comentó que estando solo, era común que cuando salía de recorrida dejara colgado en la puerta del puesto un cartel que decía: "Ya vengo".
En las décadas de los años 70 y 80, la función que cumplían los puestos policiales rurales era indispensable. Rosas asegura que llegaban a diario varias personas por denuncias de abigeato y líos entre vecinos, entre otros asuntos. "Luego, lamentablemente, la campaña se fue despoblando, ahora ya está todo en manos de la forestación, ya en esta zona del puesto no vive más nadie, el vecino más cercano reside a tres kilómetros de distancia".
RECONOCIMIENTO."El Pancho Cebolla" ingresó a la Policía el 1° de octubre de 1982 y fue reconocido en el departamento -hasta hoy se comenta- por haber sido el agente de segunda que en el año 1986 detuvo un cargamento de cueros de contrabando que procedía de Brasil y que era de su superior, el comisario de su propia seccional, a quien luego destituyeron por este motivo.
"Él intentó arreglar conmigo pero yo nunca acepté", comentó. "Soy pobre, no tengo nada, me tuve que quedar a vivir en esta casa que antes era la comisaría, pero nunca agarré dinero a cambio de favores" cuenta con orgullo.
Amarillo es una franja rural situada al oeste de la Ruta 26 que une Melo con Río Branco. Para ingresar a esa jurisdicción se toma un camino vecinal que comienza en el km 26,500 de la mencionada ruta y transitando unos 12 kilómetros al oeste, entre taperas y curvas, aparece el antiguo puesto policial, pocas cuadras antes de la Escuela Rural 85 de Amarillo.

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