viernes, 29 de julio de 2011

Teoria del Rol

En un determinado juego de roles el jugador debía buscar un prototipo de currante, con un aspecto físico ordinario tirando a mediocre: bajito y rechoncho, y liquidarlo. Así lo hizo el jugador o así saltó a la prensa la noticia de un asesinato gratuito por esa razón. Un rol es una representación de una función personal. En el caso extremo del bastardo que obedeció la orden escrita de un juego comercializado no hay tanta diferencia con el caso real supermultiplicado del que cumple el suyo alegando que es su trabajo, que obedece ordenes de la superioridad, que no puede hacer otra cosa o que es por imperativo nacional que cumple indicaciones. El cumplimiento de las órdenes o del deber es uno de los grandes pecados capitales que mantiene a la humanidad en su tragedia permanente. Es lo que convierte a un ser humano supuestamente racional en un viviente confirmadamente no racional. Cada vez que se suspende el pensamiento que es, repitámoslo, aquello que sirve para reflexionar acerca de las actitudes propias o ajenas se está pasando al campo de lo no racional y con todas sus consecuencias lesivas para la libertad y la existencia evolucionada. El jugador del juego de roles buscaba su placer particular, sus grabaciones emocionales; el ejercitante de un rol profesional cumple con su obligación o su deber o su cometido o su misión. Disfraza con tantas palabras como necesite su sentido de una actuación. Un rol no tiene nada que ver con la elección personal de una vida en libertad. Es la forma concreta con que se expresa una relación contractual a cambio de la supervivencia o de mantener un lugar posicionado dentro de la sociedad gregaria. Hay distintas modalidades para recolocar a cada persona dentro del mundo en el que vive, reconectándolo con su rol perdido o a falta del mismo con un rol sustituto. Un profesional en orientación profesional o espiritual o del tipo que sea, terminará por convencer a su víctima (su consultante de despacho o confesionario) que no saldrá jamás de su tragedia dramática (la que sea) si no es cambiando sus elecciones existenciales. Deberá convencerlo que su futuro pasa por substituir sus roles anteriores por otros futuros y más exactamente su rol de trabajo por otro. Colocará la primera máxima sobre la productividad y hará valer a una persona por su trabajo remunerado por encima de su elección existencial. El profesional al cargo de la metodología no tendrá el menor sonrojo en recomendar trabajar de mozo de almacén a un licenciado o un magister en algo y no considerará ni tan siquiera que se pueda vivir sin dinero suficiente en un mundo en el que tener capital y poder adquisitivo es lo primero. El rol será defendido como la forma fundamental de la integración social. Si no tienes un lugar en el que se te espere cada mañana a las 8 o a las 9 es que no eres nadie. Si no tienes una paga suficiente que te permita pagar los restaurantes, los espectáculos, el alquiler, la luz, el agua, los viajes de vacaciones y hacer regalos es que todavía eres menos que nadie. Los demás te apreciarán y te valorarán por tu capacidad económica. Si tienes dinero eres un triunfador, si no lo tienes un fracasado. Claro que la cultura más adelantada no admitirá esa división basta y clásica para decir que lo primero es la persona y lo segundo sus créditos. No es cierto, se sabe universalmente que lo más valorada es la posición, la ubicación en el mundo, el lugar exacto mantenido en las correlaciones con los demás, también, desde luego, la independencia lograda, el discurso, la familia, el apellido. Aparentemente la deferencia es reforzada para todos y para todo en todas partes. Todas las personas son iguales ante la ley rezan las constituciones. Y todas las personas deben ser tratadas como tales, proclaman en silencio las personalidades. En la práctica las discriminaciones de los demás son continuas y se tiene muy en cuenta el rol que ejerce cada cual para actuar en consecuencia.

El rol no hace a la persona aunque la presupone. Es un artificio incorporado, un algo más que adopta o a la que se la vincula para permanentizarla en el mismo. Es así que el portero es el portero, el chofer es el chofer, el profesor es el profesor. Luego cada idioma se ocupará de los detalles sutiles en el que los parlantes autóctonos precisaran el valor de cada sílaba en cuanto a mayor o menor deferencia asignada a cada vecino. El don de antes usado para resaltar a las personas más significadas de la comunidad ha periclitado en parte pero el tú continuo para toda edad y personaje puede abusar de un supuesto concepto de igualdad con ínfulas de familiaridad que no tiene porque corresponderse con las posibilidades de una acción verbal.

Casi todas las personas se sitúan en un rol u otro. Durante una temporada biográfica pueden migrar por algunos de ellos pero la eficacia de su posición e n la vida aumentará con su persistencia en una especialización. Es así que la mayoría de gente es conocida por sus roles más que por sus nombres y a menudo el origen etimológico de muchos nombres tiene que ver con oficios y roles.

La falta de rol se corresponde con los periodos de crecimiento por un lado cuando el sujeto todavía no ha tenido tiempo de elegir uno. También con los periodos de indigencia, confusión o crisis de identidad por otro cuando tras impugnar el o los roles tenidos se ha quedado sin ninguno. La falta de rol suele esconder algún tipo de inadaptación. El parámetro de la inadaptación no tiene buen recibo sin embargo dentro de un inadaptado respira un artista, un rupturista o un revolucionario en potencia, un innovador en definitiva que contribuirá al cambio de las cosas de su entorno ya que es incapaz de vivir como súbdito de ellas. A los inadaptados en general los estados modernos los debería regar y mimar como canteras potenciales de nuevas ideas. Muchos de ellos que no sucumben a los registros manicomiales cursan hacia los oficios más dignos de la condición humana relacionados con el arte o la filosofía.

Las prisas de la instrucción pública en asignar a las criaturas a sus roles lo antes posible es la forma industrial de alienar en masa a toda una generación o una sociedad. Claro que la tesitura urgente de primero vivir lleva a la gente a elegir roles antes que elegir ser personas. Se hacen comerciantes, jornaleros, limpia zapatos, limosneros o lo que sea con tal de calmar las demandas estomacales y poder continuar siguiendo en vida.

La sociedad postindustrial ha asistido a otra clase de personas que han conseguido vivir sin rol o al menos sin rol público conocido y reconocido mientras han vivido. La sociedad del bienestar por una parte y las cuantiosas posibilidades de reciclajes materiales por otras han generado perfiles biográficos a medio camino entre vivir en la improductividad material permanente y permitirse unas vidas ociosas de lujo. Los subsidios estatales para amordazar sus bocas a cambio de llenar sus panzas han generado un fenómeno consolidado de parasitismo social. La sociedad tecnología puede seguir adelante con una minoría dedicada a ser población activa y una mayoría a ser población pasiva, ambos términos elegidos según la inserción o no inserción dentro de los circuitos de producción y consumo. La única diferencia entre un sujeto subsidiado neutralizado por su estado para que coma y calle y un sujeto asalariado contratado por el estado o por la industria privada para que coma más y calle más, es que este a parte del mayor ingreso económico que le permitirá una mayor participación en el consumo de las cosas mientras que aquel lo que reciba también lo revertirá al circuito de la economía del país para cubrir sus necesidades básicas aunque comparativamente sea una contribución menor. La gran diferencia más que económica en montos absolutos será la significación psicológica para cada cual. El subsidiado siempre quedará relegado a un estado de favor mientras que el profesional de lo que sea (aunque cada profesión tenga y tiene sus objeciones deontológicas) siempre será reconocido por el lugar que ocupa en su comunidad sea como doctor, arquitecto, basurero, comerciante, librero, gendarme, profesor o traductor. Otras ocupaciones que durante una buena parte de su vida, por no decir toda, se mantienen en la insistencia pero no son reconocidas tales como pintor o escritor serán cuestionadas como extrañas o imposibles. Es difícil mantenerse toda una vida sin un rol univoco consensuado por lso demás y por el cual se cobra un dinero. ¡Cuantos artistas se han perdido tras intentarlo durante unos años de su vida y no conseguir los pagos a sus obras! Los estados reconocen una parte del fenómeno pero no todo. Debería pensarse en la oportunidad de invertir en futuros artistas, en facilitarles los medios creativos y los créditos o becas de maintenance necesarias para que siguieran con su labor si realmente la llamada artística fuera su tesitura fundamental y en lso centros de trabajo no pudieran ser otra cosa que estorbos para sus compañeros de empleo más diestros en su asignación de operarios a los procesos de montaje. En ese supuesto institucional no todos recibirían ni seguirían la llamada artística, la mayoría de gente admite haber nacido para la esclavitud de por vida y para recibir órdenes, una minoría se sigue creyendo ser la elegida para investigar otras originalidades.

¿Cuántos padres han frustrado las elecciones biográficas de sus hijos/as porque eligieron el arte en lugar del rol asalariado para sus vidas? ¿Cuántas vidas han sido empujadas a la autodestrucción, incluso algunas por la vía de la sumisión y del triunfo económico-profesional, por no permitírsele seguir sus impulsos creativos?

La defensa de la teoría del rol para concluir con las inadaptaciones y las faltas de ingresos es la que defienden supuestos orientadores que proponen supuestas soluciones alternativas a inadaptados reales; parte de los cuales admitirán cumplir con cualquier función social con tal de ser aceptados por la manada y parte de los cuales, los convencidos de que su inadaptación es el resultado de una colisión entre su ser y el imperativo social para que sean otra cosa, preferirán una menor cantidad de ingresos y poder seguirse costeando su libertad que una mayor cantidad de ellos y perderla.

jueves, 28 de julio de 2011

La delincuencia juvenil femenina y su comparación con la masculina

La delincuencia juvenil femenina comenzó a estudiarse específicamente a finales de los años 60, momento en el que, con el movimiento de liberación de la mujer, se comienza a percibir socialmente un aumento considerable de la misma.
Como principales teorías acerca de la delincuencia femenina podemos destacar, fundamentalmente, las siguientes:
· Teorías clásicas: biológicas, psicoanalíticas y psiquiátricas.
· Teorías intermedias de índole individualista con proyección social: Thomas, Pollack, Cowie.
· Teorías de carácter social: enfoque funcionalista (teoría del rol y teoría de la igualdad de oportunidades) y enfoque crítico (teoría del control social y teoría de la dependencia económica).
Las teorías clásicas trataron de explicar el fenómeno de la delincuencia femenina sobre la base de aspectos individuales, bien de contenido biológico (anormalidades bioantropológicas, desarrollo sexual, etc.), bien de contenido psicoanalítico o psiquiátrico, en los que subyacía siempre la equiparación entre delincuencia femenina y trastornos biológicos o psíquicos.
Y, pese a haber sido superadas científicamente, lo cierto es que estas teorías están fuertemente arraigadas en la sociedad y han influido notoriamente en los trabajos criminológicos hasta épocas recientes, como en SMART, quien concibe a la mujer delincuente como una enferma mental.
La evolución de la criminología y el rechazo del determinismo biológico-individual dio paso a teorías de carácter social, que han servido de base a las actuales teorías sobre la delincuencia femenina. Entre ellas podríamos citar los estudios sobre la Ecología Criminal, el Aprendizaje Social o la Teoría del Etiquetado.
Pero, sin duda alguna, las mayores aportaciones de la criminología al estudio de la delincuencia femenina han llegado con las Tesis Funcionalistas y la Criminología Crítica.
En el caso de las teorías funcionalistas (entre ellas, especialmente, la teoría del rol y la teoría de la igualdad de oportunidades), el mayor interés ha consistido en explicar el aumento que ha experimentado la delincuencia femenina y los cambios en las formas de comisión de los delitos; mientras que la criminología crítica (especialmente con la teoría del control social y teoría de la dependencia económica) ha mostrado interés por el estudio de la influencia del control social, formal e informal, que recibe la mujer sobre su conducta criminal
En nuestro país, los trabajos de carácter empírico sobre la delincuencia juvenil femenina y su evolución son ciertamente escasos, por lo que, podemos decir que, a pesar del avance experimentado por la criminología, se continúa trabajando con la idea tradicional de que el delito femenino responde a los mismos modelos que el masculino, aun a sabiendas de las diferencias que existen entre ambos sexos.
Sin embargo, sí quiero destacar el trabajo llevado a cabo en este campo por la Unidad de Investigación Criminológica de la Universidad de Castilla La Mancha sobre la comisión de algunos actos delictivos y predelictivos en la población femenina española de 14 a 21 años. Sobre una muestra de 2.100 sujetos, de 14 a 21 años, compuesta al 50% por hombres y mujeres, distribuidos homogéneamente en cuatro grupos de edad (14-15, 16-17, 18-19, 20-21), los resultados nos ofrecen las siguientes conclusiones:



1. Ante todo, el comportamiento problemático de las chicas responde, en general a las mismas características que el comportamiento de los jóvenes de su edad.
2. Un 89,1% de las chicas han llevado a cabo "alguna vez" al menos una de las conductas estudiadas por los investigadores de la UCLM.
3. Las conductas con mayor prevalencia son, en ambos sexos, aquéllas que podríamos definir como transgresoras de las normas, pero que no podemos calificar de delictivas, tales como consumir alcohol, faltar a clase, vandalismo, etc; siendo además la incidencia media, similar en ambos grupos de jóvenes.
4. También se observa que ambos sexos tienden a realizar estas conductas en compañía de otros amigos, dato este, que confirma la importancia del grupo en muchos de los comportamientos juveniles, y corrobora la tesis que afirma que la inadecuada socialización debilita los vínculos del joven con los grupos convencionales de la sociedad, como la familia, la escuela o el trabajo; y le induce a crear vínculos con grupos no convencionales o desviados, donde el joven puede encontrar reforzada su conducta desviada.
5. Las diferencias fundamentales encontradas hacen referencia a la prevalencia o tasa de participación, que es significativamente más baja en la mujer para la mayoría de las conductas y de las categorías en las que se engloban, cuando se les pregunta si lo han hecho "alguna vez" en su vida. En cambio, si nos referimos a los comportamientos realizados "en el último año", las diferencias no son tan marcadas, aunque las mujeres siguen participando menos que los chicos en todas las categorías. Asimismo, los datos revelan que las mujeres se inician en la mayoría de los comportamientos estudiados más tarde y la prevalencia comienza a decrecer a una edad más temprana, encontrando las diferencias más llamativas en el caso de las conductas violentas contra objetos y contra personas, mucho más frecuentes entre los chicos que entre las chicas.
6. Algunas de las razones que explican porqué las mujeres se muestran menos propensas a comportarse de forma problemática se encuentran el algunas variables psicosociales como el control familiar o las relaciones afectivas. Del análisis de estas variables se desprende que ciertos aspectos de la socialización de las chicas y de su estilo de vida responden a unos valores, tradicionalmente asociados a la mujer, que se consideran protectores con respecto a las conductas antinormativas. El mayor control familiar sobre con quién y cómo pasan su tiempo, su preferencia por pasar su tiempo libre en familia o pareja, y sus mejores resultados escolares, explican, en gran medida, la menor propensión de la mujer a participar en los comportamientos
delictivos.
Fuente Sociedad Negra

El perfil del delincuente juvenil

- Impulsivo:

Poco o casi nada controlan los impulsos, su capacidad de control es pobre; por lo que se guìan más por el principio del placer que por el de la realidad.- Afán de Protagonismo: Llamar la atenciòn de una manera matonesca y abusadora.- Fracaso escolar :Marcada falta de interés en los estudios, o nivel intelectual pobre que no les facilita el aprendizaje, y como consecuencia viene la deserciòn escolar.- Consumidor de drogas: Son hedonistas, buscan el placer y la sensibilización mediante sustancias psico-activas, las que deshiniben el control de los impulsos.- Baja autoestima: No se quieren y proceden por lo regular de hogares destruidos por la violencia, el maltrato y la indiferencia afectiva de los padres.- Agresivo :La agresividad es uno de sus principales rasgos, disfrutan agrediendo y mediante la agresión se vuelven dominantes e intimidadores.- Sin habilidades Sociales: No poseen un código que les permita las relaciones saludables con los demás.- Poco equilibrio emocional: Son inestables, làbiles e inconsistentes en la expresión de sus emociones.- Inadaptado: No logran adaptarse a normas, códigos y leyes sociales; ellos establecen sus propias normas, sus propios códigos que van en contra de lo establecido, eso da pase a la comisión del delito.- Frustrado: Una de las màs fuertes es la frustración afectiva, por lo regular han tenido padres poco gratificantes, que no les han nutrido de amor, carentes de esto se vuelven sensibles a la negatividad. Lo que les hace rumiar constantemente el odio y el rencor. No poseen capacidad de aguante a la frustración. No soportan que las cosas no les salga como ellos lo desean.
Como ya hemos podido observar la Delincuencia Juvenil
es problema social que altera el orden público y como tal tiene causas o factores que la originan:

1. La violencia

Consiste en la presión ejercida sobre la voluntad de una persona, ya sea por medio de fuerzas materiales, o acudiendo a amenazas, sus víctimas sufren problemas psicológicos para toda la vida.
La violencia es un elemento que se encuentra comúnmente en la delincuencia juvenil y es uno de los factores que influyen a los jóvenes a cometer actos ilícitos.

1.1 Causas Biológicas

Se ha mencionado al síndrome de déficit de atención como causa de problemas de conducta, que sumados a la impulsividad característica del síndrome, pueden producir violencia.
Los trastornos hormonales también pueden relacionarse con la violencia: en las mujeres, el síndrome disfórico de la fase luteínica se describió a raíz de los problemas de violencia presentes alrededor de la menstruación, específicamente en los días 1 a 4 y 25 a 28 del ciclo menstrual, pero el síndrome no se ha validado con estudios bien controlados, aunque se ha reportado que hasta el 40 por ciento de las mujeres tienen algún rasgo del síndrome y que entre el 2 y 10 por ciento cumplen con todos los criterios descritos para éste. De 50 mujeres que cometieron crímenes violentos, 44 por ciento lo hizo durante los días cercanos a la menstruación, mientras que casi no hubo delitos en las fases ovulatoria y postovulatoria del ciclo menstrual.

1.2 Causas Psicológicas
La violencia se relaciona de manera consistente con un trastorno mental.
El trastorno antisocial de la personalidad se establece entre los 12 y los 15 años, aunque a veces antes, y consiste en comportamiento desviado en el que se violan todos los códigos de conducta impuestos por la familia, el grupo, la escuela, la iglesia, etc. El individuo actúa bajo el impulso del momento y no muestra arrepentimiento por sus actos. Inicialmente esta violación persistente de las reglas se manifiesta como vandalismo; crueldad con los animales; inicio precoz de una vida sexual promiscua, sin cuidado respecto al bienestar de la pareja; incorregibilidad; abuso de sustancias; falta de dirección e incapacidad de conservar trabajos; etc. Salvo que tengan una gran inteligencia o que presenten formas menos graves del trastorno, fracasan en todo tipo de actividades, incluyendo las criminales, ya que carecen de disciplina, lealtad para con sus cómplices, proyección a futuro, y siempre están actuando en respuesta a sus necesidades del momento presente.
El trastorno es cinco a diez veces más frecuente en hombres que en mujeres. Como estos sujetos están más representados en los estratos más pobres, hubo alguna discusión sobre si la pobreza induce o potencia estas alteraciones. Esto se ha descartado: los individuos con trastorno antisocial de la personalidad, por su incapacidad de lograr metas y conservar empleos, tienden a asentarse naturalmente en los estratos de menores ingresos.

1.3 Causas Sociales
La desigualdad económica es causa de que el individuo desarrolle desesperanza. No se trata de la simple pobreza. Hay países o comunidades muy pobres, en los que desconocen el robo y la violencia de otro tipo. Sin embargo, la gran diferencia entre ricos y pobres y sobre todo la imposibilidad de progresar sí causa violencia la frustración se suma a la evidencia de que no hay otra alternativa para cambiar el destino personal.

1.4 Entorno Familiar
En la familia, los dos factores que con más frecuencia se asocian al desarrollo de violencia es tener familiares directos que también sean violentos o que abusen de sustancias tóxicas.

1.5 Características del individuo Violento
En los individuos violentos vemos la interacción de los trastornos descritos. Por ejemplo, en los delincuentes se encuentran los siguientes rasgos.
1. Socialización pobre como niños: pocos amigos, no los conservaban, sin ligas afectivas profundas, etc.
2. Poco supervisados o maltratados por sus padres: los dejaban solos, a su libre albedrío, y cuando estaban presentes, los maltrataban.
3. Buscan sensaciones en forma continua: desde chicos son "niños problema," y los mecanismos de control social no tienen gran influencia sobre ellos.
4. Manejan prejuicios como base de su repertorio: "todos los blancos negros, mujeres, hombres son así"
5. Abusan del alcohol.
6. Nunca han estado seriamente involucrados en una religión principal.
7. Carecen de remordimientos, o aprenden a elaborar la culpa y así evitarlos.
8. Evitan asumir la responsabilidad de sus actos: construyendo casi siempre una pantalla o justificación que suele ser exitosa para librarlos.

2. La Frustración

Es el sentimiento de insatisfacción que existe en el ser o el individuo
Cuando no llega a cumplir un objetivo o meta trazada que en este caso sería la superación y el progreso.
-Es creado emocionalmente
-Distorsiona la personalidad
-Conduce a la introversión.

3. La delincuencia juvenil y entorno social

El estudio de la criminalidad juvenil constituye un tema de actualidad, no sólo del derecho penal, sino también de la criminología y de las ciencias conexas. El constante aumento de los conflictos sociales, y con ellos el de la delincuencia, ha incrementado el interés por el tema, tanto en los países industrializados o centrales, como también en los llamados países periféricos, como son los de América Latina.
Para comprender el interés por el análisis y la búsqueda de soluciones para la delincuencia juvenil, es necesario ubicar este fenómeno dentro de la problemática de la sociedad actual. La estructura social en que les ha tocado vivir a los niños y jóvenes de hoy, está caracterizada por una complejidad cada vez mayor, donde la búsqueda de soluciones no depende ni de fórmulas tradicionales, ni de líderes carismáticos.
La delincuencia juvenil se ubica, por lo menos en América Latina, dentro de un contexto social caracterizado por grupos de niños y adolescentes ubicados dentro de niveles de miseria o pobreza, desempleo, narcotráfico, concentración urbana, baja escolaridad o analfabetismo, agresiones sexuales y desintegración familiar. A estos grupos sociales se les ha negado todos los derechos humanos, tales como el derecho a la vida, la salud, la educación, la vivienda, en fin, el derecho al desarrollo.
Por último, se puede manifestar que la delincuencia juvenil es el resultado de la combinación de diversos factores de riesgo y respuesta social. Se presenta en toda sociedad, en donde los antivalores de violencia, agresividad, competencia salvaje, consumo, se imponen a los valores supremos de la sociedad, como la tolerancia, la solidaridad y la justicia.
Fuente Sociedad Negra

miércoles, 27 de julio de 2011

Nitrato de amonio, el ingrediente favorito de los terroristas

Este fertilizante, combinado con derivados del petróleo, se usa como un fuerte explosivo



El pasado 4 de mayo, la empresa de suministros agrícolas Felleskjoepet Agri, hizo una entrega de 6 toneladas de fertilizante (nitrato de amonio) a Anders Behring Breivik, detenido y principal sospechoso del doble atentado que asoló ayer Oslo. "Es una cantidad pequeña y una compra normal para un productor agrícola, ha declarado un portavoz de la empresa a la agencia Reuters. Behring Breivil trabajaba en una explotación agrícola, era un comprador habitual y no levantó ningún tipo de sospecha al hacerse con nitrato de amonio, uno de los ingredientes más usados por grupos terroristas.


El nitrato de amonio combinado con un combustible, especialmente los derivados más volátiles del petróleo, produce el explosivo conocido como ANFO (de sus siglas en inglés, Ammonium Nitrate Fuel Oil). Al tratarse de un fertilizante, su adquisición es mucho más fácil que otros componentes para la fabricación de explosivos, y por eso es una de las fórmulas más utilizadas por grupos terroristas. De hecho se incluye como receta en 'El libro de cocina del anarquista', obra de cabecera de grupos antisistema donde se explica la fabricación de artefactos explosivos. Si el nitrato de amonio se combina con nitrato amónico, trinitrotolueno (TNT), y polvo de aluminio se produce el amonal, un explosivo más potente, pero más difícil de conseguir. La fabricación de este explosivo por parte de particulares o empresas está prohibida en España, y su compra ha de realizarse a través de fabricantes autorizados que venden la mezcla ya hecha.

La historia del ANFO, que parece ser el empleado por Behring Breivik, comienza en la segunda década del siglo pasado. Fue la catástrofe del buque carguero Grandcamp, el 16 de abril de 1947 en Texas, la que puso en la pista sobre el uso del nitrato de amonio como explosivo, según escriben Dan Goodrich y Eric A. Croddy en la enciclopedia Weapons of mass destruction. El barco transportaba 2.300 toneladas de este nitrato desde EE UU a Francia, como parte del plan Marshall. Tras un incendio declarado a bordo, el buque salto por los aires, lo que provocó otro fuego en la factoría de fertilizantes de Monsanto cercana al puerto y colindante a una refinería de petróleo. La cadena de explosiones se llevó por delante la vida de medio millar de personas.

El ANFO comienza a emplearse en la década de los años 50 por la ingeniería civil, ya que es mucho más barato que otros explosivos. El 24 de agosto de 1970 se registra en EE UU el primer uso terrorista del ANFO: la Banda del Año Nuevo, un grupo antisistema, coloca un coche bomba cargado con cerca de mil kilos de nitrato amónico en el Centro de Investigación Matemática del Ejercito, situado la Universidad de Wisconsin-Madison, matando a un estudiante y dejando gravemente heridos a otros tres. Pronto otros grupos terroristas como el IRA comenzaron a fabricar coches bomba con este explosivo. El 19 de abril de 1995, 2.300 kilos de ANFO cargados en una furgoneta destruyeron un edificio de oficinas gubernamentales en Oklahoma. El atentado, cometido por el estadounidense Timothy McVeigh y que dejó 168 víctimas mortales, es el más mortífero hasta la fecha causado por este tipo de explosivo.

ETA también ha usado el nitrato de amonio para la fabricación de explosivos (ya sea como ANFO o amonal). El pasado abril la policía española se incautó de 850 kilos de nitrato de amonio en un caserío Legorreta (Guipúzcoa), junto a otros componentes para la fabricación de explosivos.

El terrorismo de corte internacional también ha utilizada con suma frecuencia el ANFO para la fabricación de bombas. En el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina el 18 de julio de 1994 en Buenos Aires, se usaron 300 kilogramos de nitrato amónico; en los atentados como los de Kenia, Bali o los de Casablanca se usó este fertilizante como explosivo; de hecho, varios miembros de Al Qaeda detenidos después de los atentados del 11-S confesaron que fueron entrados en el uso del nitrato de amonio para fines explosivos; y los talibanes acostumbran a usar este tipo de explosivo en el 95% de los ataques con las tropas desplegadas en Afganistán.

Fuente El Pais.com