martes, 29 de junio de 2010

PANDILLAS: 20 RAZONES QUE NOS DICEN - ESTO NO HA FUNCIONADO


Mac Donald Muñoz Vondeuch
Educador de calle – Investigador social - macdonald@colombia.com
De la familia – organización social
delafamilia@hotmail.com
Risaralda, Colombia julio del 2.009

Niños, niñas y jóvenes que participan de cualquier manera en la violencia social y armada organizada COAV – children and youth in organiced armed violence.


1. La intervención realizada, hasta el momento, sea esta de carácter social, policiva, restrictiva, asistencial o terapéutica no se ha constituido en alternativa para la disminución o regulación en:
a. En el tráfico indiscriminado de armas de fuego, hechizas y convencionales.
b. El ajusticiamiento o muerte de adolescentes y jóvenes.
c. En la oferta y la demanda de S.P.A. y alucinógenos.

A pesar de lo hecho por las Alcaldías, Gobernación y otros entes públicos desde hace unos 10 años aproximadamente, el sicariato en jóvenes y por jóvenes, el consumo y expendio de sustancias psicoactivas, la venta, compra, alquiler de armas de fuego hechizas y convencionales, la asociación de pre y adolescentes en bandolas, entre otros, es cada vez más frecuente, en mayor numero, más expandido (Ya no es solo exclusivo de la capital del departamento y sus municipios vecinos también crece en Balboa, Belén de Umbría, Santuario, Marsella), de igual manera se convirtió en una problemática de criminalidad, seguridad y social muy visible (por sus estadísticas y hechos delictivos)

2. No ha existido y no se ha diseñado un sistema o modelo de intervención, sea de carácter individual, familiar, comunitario o social regulado, que mitigue el impacto de los fenómenos sociales cada vez más frecuente.

3. Se está “volando a ciegas”, no existe en las administraciones públicas (solo en los organismos de policía judicial) un planteamiento metodológico, técnico, organizacional que delimite directrices o lineamientos y metas a tiempos y espacios territoriales claros y definidos.

4. No ha existido una secuencialidad programática de los funcionarios públicos, contratistas y demás personal del sistema público gubernamental, que desligue el tan aferrado “hablar con los muchachos” o invitarlos a cambiar de actitud sin propuestas organizadas, ordenadas y viables en el corto y mediano tiempo, ha faltado planeación y resultados en los programas.

5. Falta estructura de apoyo, se contratan profesionales comprometidos, (en algunos casos no competentes) con poca o nula experiencia en el manejo conductual atípico de adolescentes y jóvenes, se cuenta al igual con apoyo de instituciones públicas y privadas que a la hora de orientar y comprometerse, se vuelven invisibles, “sacan la mano”.

6. Es cada vez más difícil crear y sostener lasos de confianza y acuerdos entre gobierno y pandilleros, por los ofrecimientos “en el aire” de uno y otro lado, las alternativas planteadas (cuando han sido planeadas) y la nula e inexistente evaluación periódica de los procesos, en vez de avanzar retrocedemos.

7. Tenemos muchas cifras, un cúmulo de datos sueltos, sin ningún diagnostico, se visualiza que la problemática está desbordada.

8. Se conocen y conocemos, los patrones que hacen que el problema subsista y se acreciente: Va de generación en generación, al igual que el territorio poblacional y geográfico donde se desarrolla y expande, y nos quedamos simplemente haciendo “actividades” cada administración que llega.

9. Nace, crece y se reproduce en la infancia, la adolescencia y la juventud Risaraldense un semillero infractor y delincuencial, con patologías conductuales y de violencia en forma desmesurada, el sistema público, sigue con sus talleres o charlitas de prevención sin continuidad ni unidad en la acción, sin prevenir solo informar.

10. Las bandas delincuenciales o criminales constituidas por adolescentes y jóvenes, son un hecho social, que por su arraigo y fuerza no pueden ser desactivadas con palabritas del profesional contratado, balas, amenazas, sustos, promesas de los mandatarios de turno, o metiéndolos cada 8 o 15 días en la U.P.V. no podrán ser controladas, mientras ellas sean el medio de socialización y el modelo de identificación y “crianza” para las nuevas generaciones en los barrios populares.

11. La acción institucional está enfocada desde la racionalidad de cada institución, de manera exclusiva desde sus funciones y programas existentes y preestablecidos y no desde la situación a tratar y por ende desde las exigencias especificas de la realidad social actual.

12. No estamos trabajando la sanación o acciones terapéuticas, solo orientación en procesos de descomposición y disfuncionalidad familiar o de salud mental, detonante inicial y de gran trascendencia para la conducta antisocial y violenta de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

13. Los gobiernos realizan el abordaje aislado de las problemáticas asociadas al narcotráfico, tráfico de armas, bandas emergentes, violencia social y armada, negando la interconexión e interdependencia de factores que explican y determinan la complejidad de tal situación y la patología social implicada.

14. Existe un fenómeno migratorio obligatorio interno (Léase desplazamiento forzado interbarrial e intermunicipal, por amenazas o muerte de amigos o familiares) entre los barrios y municipios del área metropolitana, deslegitimado por los gobiernos municipales y departamental.

15. La valoración o evaluación conductual (cuando ha sido planeada) y posterior intervención hacia el cambio, se ha realizado solo desde lo individual y no hacia el ambiente, limitando el procedimiento a “hablar con los muchachos”.

16. Se está “atacando”, más no se está disminuyendo las problemáticas asociadas a:
a. Drogodependencias y consumo de sustancias psicoactivas.
b. Corrupción.
c. Conflicto familiar.
d. Narcotráfico.
e. Microcarteles o mafias.
f. Impunidad.
g. Sicariato y delitos de mayor impacto (Disminuyendo en el año2.009).

17. Hemos encontrado una ineficaz disciplina, control y supervisión en las familias de niños, niñas adolescentes y jóvenes infractores, drogodependientes, sicarios, pandilleros o en actividades antisociales, los gobiernos han actuado débilmente en este tipo de procedimientos.

18. La intolerancia (muy nombrado por los medios de comunicación últimamente) como patología social, causa-consecuencia del engranaje del conflicto social y armado de nuestra infancia y juventud no ha sido abordado, el gobierno y la policía solo lo han “nombrado” o entregado volantes para que la gente le diga no a la intolerancia, pero es bien sabido que es una patología de origen mental, no solo con leer se cura.

19. La respuesta gubernamental a estos fenómenos a tenido un efecto de dispersión, en vez de generar una política eficiente para resolver el fenómeno social y de seguridad urbana, se ha producido un agravamiento, lo que causa no solo mayor inseguridad pública, si no que pone en peligro la gobernabilidad

20. los procedimientos de rehabilitación, reeducación, reinserción social, familiar e individual desde programas del gobierno, no han dado buenos resultados de 10 adolescentes, 7 reinciden al salir. (Fuente: Mac Donald Muñoz Vondeuch en jóvenes infractores, contraventores y en situación de riesgo, marzo 2.008)


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