viernes, 21 de mayo de 2010

Los medios en medio de la criminalidad

Tengo unas preguntas para los dueños y directores de los medios de comunicación. ¿Consideran ustedes que realmente miden los resultados de sus gestiones?, ¿analizan con detenimiento sus actividades?, y sobre las proyecciones y presupuestos, ¿están acaso hechos a conciencia? Bueno, desde el punto de vista financiero, económico, comercial, etc., no me queda la menor duda de que la respuesta es sí. Pero esto es tan solo una parte de su razón de existir, y si lo vemos con frialdad y mente abierta, es realmente la menos importante. La parte más importante es la responsabilidad que tienen ante la sociedad, que es la receptora de todo lo que ustedes emiten a través de sus televisoras, periódicos, ondas hertzianas u otros medios. Y con respecto a esto, es imposible que ustedes realmente estén midiendo los resultados de lo que están haciendo. Y estoy tan seguro de ello porque si verdaderamente lo supieran, hubieran hecho conciencia del daño, algunas veces irreparable, que le han venido haciendo y le continúan haciendo a la sociedad, de la cual ustedes forman parte, con la abrumadora programación e información dañina y perjudicial que emiten. Han permitido que la arista comercial y los deseos de grandeza por ser "los primeros", les nublen la visión y no se dan cuenta que el daño que están causando es un boomerang que se les devuelve a ustedes y a sus familiares.

Jesucristo nos enseñó que no es lo que entra en el hombre lo que es malo, sino lo que sale de su boca. Y, ¿cuál es la "boca" de los medios de comunicación? Pues la televisión, el periódico, las ondas hertzianas, etc. Y, ¿qué es lo que sale de estas bocas? A manera de ejemplo, demos simplemente una breve mirada a la televisión. ¿Qué porcentaje de la programación está plagada de violencia, crímenes de todo tipo, sexo, lenguaje soez, todo lo relacionado al flagelo de las drogas y el alcohol, etc.? Es escandalosamente alto. Casi no hay programas de televisión que presentan buenos ejemplos. Porque si bien es cierto que estas cosas negativas siempre han existido en la sociedad, hoy en día han llegado a ocupar una posición tan alta, que la están asfixiando. Y qué digamos de los noticieros (aquí también incluimos a los periódicos, radios, etc.) que le dan prioridad y resaltan las cosas malas y negativas y casi no informan de las cosas buenas que acontecen, de temas científicos, de cosas positivas, etc. Estas ocupan un porcentaje mínimo en sus espacios. Hasta en los clasificados y propagandas es sorprendente y a veces hasta espeluznante la información perjudicial y vulgar que nos presentan, todo porque alguien se las está pagando. El mensaje generalizado que nos están enviando es que todo es malo, y hacen que nos sintonicemos en esto y que empecemos a acostumbrarnos a ello y llegamos a creer que es normal, cuando verdaderamente en el mundo hay más gente y cosas buenas que malas, pero estos últimos hacen más bulla. Y hacen más bulla porque los medios de comunicación les están haciendo, quiero creer que ingenuamente, el trabajo sucio; son sus tontos útiles.

Sabemos que cuando nacemos somos como una página en blanco sobre la cual, quienes nos rodean, escribirán gran parte de lo que seremos en la vida. Y pongamos especial atención sobre nuestra niñez y nuestra juventud y preguntémonos, ¿qué es lo que los medios de comunicación están mayoritariamente escribiendo sobre esas páginas en blanco? Violencia, crimen, sexo, drogas, alcohol, etc., y haciéndolo desde una perspectiva perjudicial. Entonces, ¿de qué nos quejamos acerca del rumbo que lleva la sociedad? Unos porque mandan información negativa y perjudicial y otros porque permitimos que, nosotros mismos, nuestra niñez y nuestra juventud, seamos receptores de estas cosas dañinas.

Con todo esto en perspectiva, llegamos a la conclusión de que, dado el alcance y cobertura que tienen en la sociedad, los medios de comunicación son quizás los mayores responsables por el alto índice de criminalidad existente, que ha alcanzado cifras nunca antes imaginables. Entonces, la pregunta que nos hacemos ahora es ¿qué podemos o qué debemos hacer para buscar una solución? Yo opino que la respuesta es simple, pero requiere tomar decididamente la iniciativa de hacerlo, ser persistentes, y tener paciencia porque no se va a poder hacer de la noche a la mañana y va a tomar algún tiempo, pero lo importante es empezar. Y esto que se requiere hacer es un cambio de actitud. No van a ser leyes, ni regulaciones, ni juntas de censuras las que por sí solas van a producir cambios positivos. Únicamente nosotros, los dueños y directores de los medios, y el público en general, todos juntos, trabajando colectivamente como miembros de la sociedad, somos los que lo vamos a poder lograr, re-enrumbando nuestras actitudes, comportamientos y prioridades hacia cosas sanas, positivas, y, sobre todo, de un alto contenido ético y moral. ¿Estamos dispuestos a hacerlo?

El autor es banquero retirado