viernes, 21 de mayo de 2010

De la idea suicida al paso al acto







Querer morir para existir

Aunque se pueden anticipar razones objetivas para explicar el gesto suicida (desilusión amorosa, ruptura familiar, acoso en el trabajo, etc.), la mayoría de los individuos sobreviven a la acumulación de las condiciones más debilitantes. Sólo algunos pasarán al acto. Así pues, hay causas más íntimas, menos conscientes, más complejas. Para algunos psiquiatras, el suicidio, ya se sea de jóvenes o viejos, sería la manifestación de un trastorno de la identidad: la idea del suicidio aparecería cuando dominara el sentimiento de no existir o de ya no existir. El acto suicida sería entonces una especie de "reivindicación de identidad" destinada, por una parte, a poner fin a un sufrimiento insoportable –con la esperanza de que los allegados tengan en cuenta aún más este sufrimiento si hay supervivencia– pero también para intentar existir aún más muerto que vivo. "No quiero morir, ¡sólo quiero matarme!". Esta frase de una persona que intentó poner fin a sus días expresa claramente la ambivalencia de esta demanda. Luego queda la culpabilidad inherente al suicidio que afecta a las personas cercanas –"¿qué no hemos visto? ¿qué no hemos hecho? ¿qué deberíamos haber hecho?"– que muestra perfectamente hasta qué punto la persona que se ha suicidado imprime su memoria en los que se quedan.




Conductas de riesgo… ¿de suicidio?

La inmensa mayoría de los intentos de suicidio tienen lugar durante la adolescencia, un período de profunda transformación física y psíquica, en el que una de las características es la propensión a asumir riesgos y a ponerse en peligro físicamente. Entre las conductas de riesgo, podemos citar juegos peligrosos como el juego del foulard (1), el abuso de alcohol o de drogas ilícitas, asumir riesgos en vehículos de motor, la fuga, la bulimia, la anorexia, etc. En consecuencia, ¿cómo se puede establecer la distinción entre una crisis de adolescencia normal y una crisis existencial desbordante que puede llevar a pasar al acto suicida? Los estudios epidemiológicos muestran que los jóvenes que intentan suicidarse también son los que multiplican las conductas de riesgo, y que cuanto más pronto empiezan (antes de los 15 años), mayor es el riesgo de intento de suicidio (2). Este es el motivo por el cual es preciso tener en cuenta estas conductas de riesgo que muy a menudo son el reflejo de un profundo malestar. Asimismo, la presencia de ideas suicidas traduce un riesgo de paso al acto: entre los jóvenes que tienen muy frecuentemente ideas suicidas, cerca de la mitad intentan suicidarse (3).

1. “Los juegos peligrosos y las prácticas violentas” han sido objeto de un estudio en comandita por el ministerio de educación nacional publicado en abril de 2007. Véase la página web eduscol.education.fr/violence. 2. Fuente: Inserm, según la encuesta nacional de Marie Choquet y Sylvie Ledoux realizada con escolares y alumnos de institutos en 1994. 3. De las 1.000 llamadas recibidas cada día en “Fil santé jeunes” (número gratuito: 0800 235 236), el 14% (sobre todo chicas) mencionan ideas suicidas.










¿Qué relación existe entre intento de suicidio y suicidio?

Si bien podemos agruparlos bajo el término de "paso al acto suicida", el intento de suicidio y el suicidio son bien diferentes. Además del hecho de que uno conduce a la muerte y el otro no, las poblaciones afectadas no son las mismas. En Francia, los intentos de suicidio son mucho más frecuentes entre los jóvenes, mientras que el suicidio aumenta con la edad. Además, las tres cuartas partes de los muertos por suicidio son hombres, mientras que los intentos de suicidio afectan sobre todo a las mujeres. Incluso los medios difieren: principalmente, intoxicación medicamentosa o escarificación (cortarse las venas) en los intentos de suicidio, y ahorcarse o arma de fuego en el suicidio. Por último, según los especialistas, el intento de suicidio sería casi siempre una llamada de ayuda, una protesta contra la vida, más que un auténtico deseo de morir. A pesar de todo: del 30 al 40% de las personas que han intentado suicidarse reincide al año siguiente y el 10% fallecen por suicidio en un plazo de diez años (1). De ello resulta la evidente urgencia de asistir y prevenir los intentos de suicidio. Pero es necesario que sean reconocidos y que siempre se tomen en serio (2).

1. Fuente: La prevención del suicidio, diciembre de 2003, Actualidad y expediente en salud pública, Consejo superior de salud pública. 2. Cierto número de intentos de suicidio "pasan desapercibidos" ya que no son objeto de una hospitalización.













Homicidio contra sí mismo con premeditación

La inmensa mayoría de las personas que tienen ideas suicidas no acaban suicidándose. Sin embargo, estas “ideas negras” deben tenerse en cuenta seriamente ya que, además del hecho de que reflejan un profundo malestar, en algunos casos pueden concretarse. En efecto, en algunas personas las ideas de suicidio son hasta tal punto invasoras que se toma la decisión de suicidarse. Entonces surgen las preguntas de “cómo”, “dónde” y “cuándo”, hasta llevar a la práctica el suicidio. Este proceso denominado crisis suicida que dura de seis a ocho semanas no es ineludible. Según los psiquiatras, puede interrumpirse en cualquier momento. Este es el motivo por el cual es importante identificar en el otro ese estado de gran vulnerabilidad y asistirle médicamente. Por otra parte, mucho antes de que aparezca la crisis suicida, hay factores de riesgo de suicidio que hay que saber reconocer y tratar: depresión, sufrimientos relacionados con una discriminación (1), antecedentes de intento de suicidio. En este terreno más delicado, los eventos traumatizantes (pérdida de un familiar, separación, desempleo, etc.) pueden llevar a algunas personas a poner en práctica su proyecto de suicidio.

1. En Francia, un estudio del Instituto de vigilancia sanitaria y de la Agencia nacional de investigaciones sobre el sida y las hepatitis víricas publicado el 22 de junio de 2007 revela que una tercera parte de los homosexuales serían víctimas de actos homófobos y que serían cinco veces más numerosos que los heterosexuales en cometer un intento de suicidio. El Comité de observación y de prevención del suicidio comenzó en 2007 un estudio sobre el vínculo existente entre el suicidio y la orientación sexual, cuyos resultados todavía se desconocen.