viernes, 5 de febrero de 2010

LA INTELIGENCIA CRIMINAL EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES-REPUBLICA ARGENTINA



Desde la vigencia la Ley N° 25.520, cuyo marco normativo define a la actividad de Inteligencia Nacional como la obtención, reunión, sistematización y análisis de la información específica referida a los hechos, amenazas, riesgos y conflictos que afecten la seguridad exterior e interior de la Nación y a la Inteligencia Criminal como a la parte de la inteligencia referida a las actividades criminales específicas que, por su naturaleza, magnitud, consecuencias previsibles, peligrosidad o modalidades, afecten la libertad, la vida, el patrimonio de los habitantes, sus derechos y garantías y las instituciones del sistema representativo, republicano y federal que establece la Constitución Nacional; se comenzaron a establecer los parámetros básicos para la elaboración de documentos doctrinarios, que nutran el desarrollo legitimo de actividades de inteligencia criminal orientadas hacia la prevención del delito. Por lo expuesto en la definición, esta actividad se integra a la competencia y jurisdicción de los organismos de seguridad y Policiales, de acuerdo a lo determinado en la Ley de Seguridad Interior.

En realidad la materia, esta impulsada por la concomitancia socio-política tan profunda que genera el delito en la vida Argentina actual enquistándola en cuanta estrategia institucional o partidaria se proclame. Tampoco puede dejarse de considerar la gran influencia que ejerce sobre los estados modernos, las actividades del crimen organizado, principal amenaza a la paz social del siglo XXI, a la cual se procura responder con el establecimiento de actividades de seguridad de mayor profesionalidad y técnica para la neutralización y extinción del problema.

El sentido del desarrollo doctrinal es propender al establecimiento de pautas funcionales que permitan optimizar los recursos humanos y materiales empleados en materia de seguridad publica mediante el empleo de actividades de inteligencia criminal para la prevención del delito y lograr el desenvolvimiento de estas actividades como tarea esencial que permitan conformar un diagnóstico actualizado y permanentemente de la realidad criminal, así como para la formulación e implementación de políticas y estrategias de seguridad pública.

Las políticas modernas deben considerar a la producción de inteligencia criminal como una actividad fundamental para el planeamiento, la ejecución y el desarrollo de las labores de seguridad publica preventiva y la conjuración de conductas delictivas, dado que contribuye significativamente en el desenvolvimiento de las actividades de investigación criminal desarrolladas en cualquier ámbito Policial, constituyéndose en un argumento eficaz de las decisiones para los estamentos de conducción.

Mas precisamente se entiende por Inteligencia Criminal al conocimiento resultante de la evaluación y análisis de un conjunto de información recolectada de varias fuentes de información y referida a ciertos eventos, problemas o actividades delictivas, a los efectos de construir un estado de situación del delito en un determinado tiempo y ambientes geográficos así como sus diferentes manifestaciones, particularidades, perfiles y evolución.

La Inteligencia Criminal es el producto final de un conjunto sistemático de fases para el tratamiento de las informaciones en forma metodologica, denominado Ciclo de Inteligencia Criminal el cual esta conformado por las siguientes seis etapas:

I. El planeamiento y la dirección, de los elementos esenciales de inteligencia ejecutados de acuerdo a las necesidades y requerimientos prioritarios de inteligencia;

II. La reunión de información, que es la fase resultante de la recolección continua de la información criminal adecuada y relevante,

III. La evaluación de la información; a través de la clasificación de la misma y de la consideración de su valor en función de la misión y funciones policiales.

IV. El análisis de la información para prevenir el delito; sobre la base de la información reunida, orientado a elaborar cuadros de situación, a la identificación de tendencias y modalidades criminales así como a la elaboración de estudios estratégicos sobre los problemas y actividades criminales generales y específicas.

V. La difusión de los distintos tipos de documentos de inteligencia producidos, a los efectos del planeamiento policial preventivo e investigativo.

VI. La reevaluación integral del proceso en cuanto a su efectividad instrumental para planificar y ejecutar acciones de seguridad preventiva y contribuir para el desenvolvimiento de la investigación criminal.

A efectos de su implementación integral y teniendo en consideración la finalidad de la actividad, se reconocen dos niveles funcionales en las actividades de inteligencia criminal destinados a satisfacer los campos de interés específico de Funciones de Dirección y actividades de ejecución:

a.- la inteligencia operacional o táctica;

b.- la inteligencia estratégica.

La Inteligencia Operacional o Táctica tiene por finalidad sustentar y facilitar de manera directa el planeamiento y la ejecución de despliegues e intervenciones operativas de medios policiales abocados a las tareas de seguridad preventiva desarrollados en los ámbitos jurisdiccionales intermedios y menores; así como apoyar funcionalmente las actividades que en materia de investigación criminal se desarrollen en el marco de Instrucción Judicial. La inteligencia Operativa o Táctica provee la base informativa y de análisis para el desarrollo posterior de la inteligencia estratégica.

En el caso de la Inteligencia Estratégica, está referida a la actividad de inteligencia criminal dirigida a producir diagnósticos generales y específicos sobre la problemática delictiva, a los efectos de apoyar la formulación, ejecución e implementación de políticas, planes, iniciativas y estrategias Institucionales en materia de seguridad pública así como para contribuir a la adopción de disposiciones orgánicas, funcionales y operativas de las Policías. Entre otras consideraciones la Inteligencia Estratégica analiza e inserta en sus evaluaciones la incidencia que las actividades criminales perpetradas en el territorio nacional, provinciales y /o en el exterior de la República Argentina puedan influir en la problemática de la zona de responsabilidad tratada. Esta establece el marco general del que surgen las líneas de trabajo para la reunión y el análisis de inteligencia táctica.

Sin perjuicio que la inteligencia operacional o táctica y la inteligencia estratégica resultan dos niveles diferenciados de producción de inteligencia Criminal en términos de sus objetivos, las mismas deben merituarse en una totalidad integral abarcativa del concepto de inteligencia criminal.

Se define también en esta nueva doctrina, la sub-clasificación de inteligencia criminal Tipológica, rama funcional que da cuenta de patrones, modalidades, dinámica y evolución del crimen referidas a un conjunto de hechos delictivos según su tipificación penal u operativa como ser Terrorismo, Narcotráfico, “Piratería del asfalto”, Lavado de Dinero, Homicidios, Asaltos, Trafico de armas y otros.

El otro concepto que se inserta, permite completar la concepción de la actividad delictual y es el de inteligencia criminal específica, que tiene como objetivo desentrañar eventos criminales puntuales, sus protagonistas individuales o grupales, las conexiones de éstos, las formas operativas y organizacionales desarrolladas, su despliegue logístico, territorial y de información, entre otros, es decir tomando directamente la Delincuencia o crimen organizado en su accionar individual.

Para una mejor interpretación en materia de seguridad publica, es necesario diferenciar con precisión la inteligencia criminal y la investigación criminal, ésta última es una actividad tendiente establecer, siempre bajo la dirección de las autoridades judiciales correspondientes, la existencia de algún hecho delictivo cometido, identificar a sus responsables, determinando el grado de responsabilidad penal de los mismos y concretar su detención. Se determina con esto que el antes y el después de la ejecución de un crimen, enmarcan la función de Inteligencia Criminal en su contexto puramente prevencional y anticipativo, y la Investigación Criminal en su labor de esclarecimiento auxiliando la Justicia para la punibilidad de los responsables. No obstante la diferencia, la metodología investigativa -depurada y secreta- que provee la Inteligencia Criminal, coadyuva en el nivel Operacional o Táctico con la acción de Justicia y organismos policiales investigativos o científicos para la detección, individualización y esclarecimiento de actividades criminales.

El marco legislativo que completa las facultades legitimas de las actividades de inteligencia Criminal desarrolladas y encauza de manera estricta y exclusiva la prevención de las actividades de carácter delictivo se complementa con lo dispuesto en el ámbito de la Nación por el Artículo 4 de la Ley 25.520, por el cual todo organismo policial abocado específicamente a las actividades de inteligencia criminal no podrán realizar tareas de carácter represivas, poseer facultades compulsivas, ni cumplir por si funciones policiales ni de investigación criminal, salvo en ante requerimiento específico realizado por autoridad judicial competente en el marco de una causa concreta sometida a su jurisdicción; ni influir de cualquier modo en la situación institucional, política, social y económica, en la vida interna de los partidos políticos legalmente constituidos, en la opinión pública, en personas, en medios de difusión o en asociaciones o agrupaciones legales de cualquier tipo.

Comisario Inspector (R.A) JULIO ESTEBAN FABIANO. Policía de la Provincia de Bs. As.

Titular de la Asignatura Inteligencia Criminal del Centro de Altos Estudios en Especialidades Policiales. Mrio. de Seguridad Bonaerense.

Buscando una de Doctrina de Inteligencia

Disertaba en la Escuela Superior de Policia mi estimado profesor Don Hugo Ignacio Silva que las doctrinas como cuerpo amplio y permanente de conocimiento son la resultancia de estudios, ensayos, tesis, investigaciones, experiencias y hasta obras de emprendedores idealistas, teniendo como finalidad promover la esencia de pensamiento para el desarrollo de acciones racionales, previsibles y eficaces, debemos valorar en su consideración y aplicación que de ellas deviene una fuerte influencia al diseño de políticas, desarrollo de estrategias, elaboración de planificaciones y las consecuentes acciones. La complejidad organizativa y funcional de las instituciones modernas demanda de sus decisores, conductores y ejecutores una amplitud de conocimientos y coherencia actitudinal normalmente gestados en una formación y capacitación regida por una determinada doctrina que unifique criterios, definiciones, principios.

Asimismo, las demandas de la actividad político-administrativa del estado y exigencias sociales para con las cuestiones de seguridad en estos tiempos, elevan nuevos requerimientos y exigencias en pos de la previsibilidad de la acción del delito que permitan vislumbrar un futuro de acciones delictivas probables o nuevas oportunidades delictivas; esto, es campo de la Inteligencia Criminal.

Es recién a partir de 2002, cuando en nuestro país comienza a materializarse una legislación específica de la actividad que plantea como desafío la elaboración doctrinal de I.C. elemento contribuyente y gravitante para la gestión policial: la actividad de Inteligencia Criminal como herramienta de las decisiones en las cuestiones operacionales; aclaremos por esto, que elemento operativo u acción operativa es aquel/aquella que tiene actividad funcional en contacto permanente con la delincuencia.

Gravita en el área de seguridad bonaerense, valorables 185 años de experiencia en la evolución de este campo si consideramos el texto de Pág. 35 Pregunta 45-Nuestra Historia, Editorial Policial Crio Insp. ® Eugenio Juan Zappietro-PFA que relata la anecdótica investigación con infiltración y reunión de información encubierta que los Agentes José Fonseca, Tadeo Ferreira, Diego Cabral y Mariano Ferreira, -solamente conocidos por quien los contrataba, el Jefe Policial Joaquín de Achaval en 1823- realizaron tareas en el Mercado del Oeste y Mercado del Sur respectivamente para detectar todas las circunstancias que posibilitaban y favorecían el contrabando de frutos en Buenos Aires. Ausentes en estos tiempos doctrinas abundantes, estos astutos funcionarios preveían operaciones especiales adecuadas frente a delitos complejos y organizaciones clandestinas de similitud con la problemática actual.

Es casi, a inicios del siglo XX, cuando violentas ideologías, métodos originales, medios técnicos con altas capacidades y el acceso a informaciones vitales, estimulan la evolución de organizaciones criminales que, con el servicio ágil de las comunicaciones y transportes amplían sus posibilidades de alcance estableciendo un umbral cualitativo y cuantitativo del delito capaz de competir con las capacidades de los estados y comprometer el derecho constitucional de una sociedad o país complicando las facultades y recursos policiales, demandando mayores posibilidades de previsión con la adquisición de conocimientos para prevención (es decir, demanda del producto de inteligencia).

Los primeros atisbos del anarquismo terrorista, demandaron en forma inmediata previsiones de seguridad hacia funcionarios, sobre actos o mítines políticos y en parte modificaron en intensidad y calidad los servicios policiales de ese tiempo, junto a las variables de la problemática social y delictual que causaban las numerosas corrientes migratorias (caso atentado al cnel. Ramón Falcón y otros hechos). Debemos aquí, apreciar -entre líneas- que los países latinoamericanos eran para la época, demandantes ávidos de conocimientos y técnicas dada la incipiente capacidad organizativa y legislativa, también influían las políticas de modernización y actualización que transitaban sus instituciones; estas demandas eran satisfechas generalmente por los EE.UU. y países lideres de Europa cuyos desarrollos -por nutridas experiencias- arribaban al hemisferio sur con traducciones generalmente españolas y mejicanas. De las experiencias teóricas y empíricas en materia militar y de seguridad, Alemania, poseía un liderazgo que motivaba el interés de numerosos países, entre ellos nuestra Argentina.

La escuela militar prusiana tendrá una acentuada influencia en algunos aspectos de la materia Inteligencia; y precisamente son sus receptores integrantes de las fuerzas armadas que incidirán en las policías nacionales y provinciales por las continuas gestiones de comando que la política les delegaba por entender a la seguridad como área de competencia militar; cuestión definitivamente resuelta recién a partir de 1983 con el advenimiento de la democracia y en 1988 con la sanción de la Ley de Defensa nacional numero 23.554 que determina las necesidades de seguridad interior y seguridad respecto a las amenazas exteriores de la nación separando la actividad de seguridad e inteligencia en dos concepciones de acción especifica, que en conjunto, con la Ley de Seguridad Interior Nro. 24.059, pautaran aspectos de la legislación de inteligencia de 2002.

Los orígenes de la actividad en nuestra institución procederán de dos corrientes doctrinales definidas, cada una con rasgos conceptuales distintivos; como dijimos, una receptada de los alemanes con su apreciación de la inteligencia como organismo específico del Orden Público y enfocada a los conflictos políticos, gremiales o civiles en escala hasta mediados de la década del ’50. Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, la recepción de la doctrina angloamericana moderniza conceptos y eleva el rango de la actividad con raíces en la problemática de altos volúmenes de información receptados durante la Segunda Guerra Mundial y la influencia de Sherman Kent con sus estudios sobre el tema en la Universidad de Yale en 1948 (Inteligencia Estratégica-ed. Pleamar-1978) introduciendo variables gravitantes como la producción a nivel estratégico, operacional y táctico, conducciones centralizadas, sistema de medios descentralizados, especialidad y factores en el tratamiento de informaciones, coronando su importancia en la gestión estratégica del estado y otros numerosos conceptos que culminaran incidiendo en la primera formación de organismos nacionales de Inteligencia dado el valor trascendente que la recolección y procesamiento de informaciones inherentes a las decisiones de alto nivel requerían a esos ya dinámicos tiempos (Creación de la SIDE en la primer presidencia del Gral. J.D. Perón).

Nuestra policía, continuara con esta última, que apuntalaba con servicio el conocimiento de las conducciones del estado hasta su máximo desarrollo como el logrado en 1980 al implementar su propio sistema involucrando medios orgánicos e inorgánicos en el esfuerzo de reunión. Aproximadamente un siglo de tareas continuas y estructuradas fueron de estabilidad, con alternancias del nivel que ocupaba la Inteligencia en la organizaron institucional cumpliendo las necesidades del producto requerido por cada administración provincial.

A partir del advenimiento democrático, el “shock” de definición doctrinal moderna para la inteligencia policial orientada hacia el actor delictivo, ya no lo producirían las necesidades políticas; sino los siguientes eventos y circunstancias:

1. El primer simposio -en St. Cloud-Francia- de Interpol en mayo de 1988 introduciendo la definición de delito transnacional;

2. El concepto de nuevas amenazas (que dimensionan el delito transnacional en sus capacidades estratégicas) que vierten diversos autores de la especialidad como Bruce Bercowitz- en “La era de la Información y la Icia.”-EE.UU.-1994.) …las nuevas amenazas, surgen de la intensidad, dirección y velocidad de las transformaciones políticas y sociales de nuestro tiempo y que imponen la globalización, a la cual muchos resisten en preservación de sus propios intereses. Estas organizaciones establecen como vectores de acción la resistencia al Poder estatal por medios violentos e ilegítimos. Pretenden un espacio para construir imperios autónomos y pos-nacionales imponiendo la corrupción para torcer voluntades políticas e inclusive generando sub-cultura…

3 .La modificación del tablero estratégico mundial con la disolución de la guerra fría que restó sustento al aspecto puramente político y militar de la materia.

4. La Convención Internacional de las Naciones Unidas sobre el delito Transnacional del año 2000 en Sicilia -promovida por otros tratamientos como la convención de Nápoles y el simposio Interpol de años antes- esta convención dinamizará la legislación pertinente en los estados adherentes.

5. La estabilización y logros democráticos de las sociedades latinoamericanas a fines del Siglo XX que obviaron –entre otras cosas- el carácter secreto de la actividad y reformas legislativas y orgánicas policiales.

Estos aportes y la evolución innovadora de doctrinas de inteligencia Criminal como el modelo británico, plantearan un enfoque más realista del conocimiento necesario para el esfuerzo de los organismos de Inteligencia policiales, particularmente de nuestro país. La sanción de la Ley Nacional 25.520, compromete las instituciones policiales en el sistema de Inteligencia, -aunque, especialistas como el Dr. José Manuel Ugarte entiende que la Inteligencia Criminal Policial no es gravitante en el sistema para la concepción política de inteligencia estratégica, sino como servicio asistente a las instituciones del rubro- e incidirán otros instrumentos como la Ley Nacional 25.632 contra el crimen organizado, las reformas al Código Penal Argentino (Art. 210 bis y otros), las modificaciones en las estructuras organizativas como las Superintendencias de Evaluación para la prevención del delito, Lucha contra el Narcotráfico y de Investigaciones de Delitos Complejos junto a otras disposiciones en el ámbito del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires para exigir y nutrir la necesidad del desarrollo de nuevas doctrinas.

Esta mutación de la Inteligencia moderna, su campo de desarrollo y conocimiento, alcanzara no solo a los estados e instituciones, se amplia -según artículos de la revista Manual de Informaciones 2004- al ámbito privado con nuevas doctrinas como las generadas para ocuparse de las informaciones de marketing, ventas y competitividad de las empresas monitoreadas por servicios modernos como proporciona la Business Intelligence (Inteligencia en los Negocios); surgida en los años 80 en los EE.UU. con la creación de la primera entidad, la Society Of Competitive Intelligence Professionals (SCIP) con sede en Washington DC y emulada posteriormente por empresas japonesas, suecas, españolas, israelíes y holandesas.

Quedan pendientes como necesidad y deseo, la elaboración de legislaciones, manuales y reglamentos mas amplios y aclaratorios respecto –por ejemplo- al ¿Cómo?, ¿con que? obtener tan preciados aspectos informativos del delito, valorizaciones de la información, clasificaciones y medidas de seguridad, formatos de informes de elaboración y difusión estándar, coordinaciones de organismos policiales y de la administración publica de información o bancos de datos con elementos de procesamiento de informaciones y producción de inteligencia criminal que complementen existentes resoluciones y directivas dispersas que coexisten con organismos del área no reglamentados aun en el ámbito policial provincial.

Es de puntual interés que un campo tan específico y los respectivos organismos sean consolidados funcionalmente con modelos legislativos como la Ley RICO Racketeer Influenced and Corrupt Organizations y la Crime Control Act (CCA), aplicadas en los EE.UU. e imperantes sobre las actividades del Crimen Organizado permitiendo obrar a los organismos policiales de Inteligencia Criminal eficazmente con su neutralización.

Por ultimo, son las instituciones y los estamentos de conducción los usuarios del producto de Inteligencia, pero, serán las doctrinas las que regularan sus criterios de empleo y nutrirán particularmente la profesionalidad de los medios destinados a tal fin; valga el ejemplo y recordemos la magistral obra De la Guerra, de Karl Von Clausewitz -Libro I Sobre la naturaleza de la Guerra –Capitulo VI- Pág.108/10-Obra incompleta de Editorial Labor, 1984 (Colección Punto Omega, nro. 274) Traducción de R.W.de Setaro (cedida por Ediciones Mar Océano-Buenos Aires) que dice: …Una parte de la información obtenida en la guerra, es contradictoria, otra parte todavía más grande es falsa, y la parte mayor es, con mucho, un tanto dudosa. Lo que en este caso se exige de un oficial es cierto poder de discriminación que solo puede obtenerse gracias al juicio justo y al conocimiento de los hombres y de las cosas…evidente sentencia del valor de las capacidades del hombre de la especialidad solo obtenibles con la atinada y exigente formación y capacitación doctrinal de estos.

Sirva esta búsqueda doctrinal para impulsar repuestas del nivel político con el tratamiento profundo y adecuado de las necesidades legislativas y reglamentarias de la Inteligencia Criminal en las Policías de la Provincia de Buenos Aires y potencien a ese camarada abnegado y silencioso integrante de los organismos de prevención del delito las posibilidades de un ejercicio de la especialidad acabadamente legitimo y objetivo que tenga como corolario un mayor margen de seguridad ciudadana.

Crio. Insp. (r.a) Julio Esteban Fabiano, Setiembre del año del Señor de 2009.

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