lunes, 8 de febrero de 2010

Gran problema de seguridad global


El trabajo de campo, la infiltración, las redes de confidentes y el correcto análisis de la información, es la base de una buena Inteligencia, complementada con los medios tecnicos necesarios. Hacer lo contrario es poner el carro delante del caballo.
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Es paradójico que los servicios de espionaje y contrainteligencia estén en dique seco, más si tenemos en cuenta la cantidad de medios informáticos de que disponen, solo bastaría con sumar todos los satélites que orbitan alrededor de la Tierra para darnos cuenta de la magnitud del asunto, somos vigilados como nunca pero a la vez quienes nos vigilan parecen ser parte de un chips carente de inteligencia.
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Por su parte los malos, llámese terroristas, narcotráficantes y demás miembros del crimen organizado, mantienen las mismas estructuras de contrainteligencia de antaño, un organigrama sin fisuras y cuya columna principal se cimenta en un código de actuación, donde todos sus miembros son una familia en las buenas y en las malas, de ahí que aunque haya bajas de mayor o menor calado, siempre hay un miembro que asumirá sus responsabilidades.
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Si ha esto le unimos los últimos medios tecnológicos, tenemos como hemos comprobado en la ultima década, un verdadero problema de seguridad global, en otras palabras estamos indefensos ante la brutalidad del mal, cuando estos quieren llenan de cadáveres y mutilados cualquier calle, mercado u hotel de nuestra aldea.
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Nuestros espías solo los vemos en las salas de cine, allí no hay quien pueda con ellos, pero la verdad es que nuestra vida no es una ficción, al contrario vemos como el mal gana cada vez más terreno en nuestros espacios vitales, perdiendo poco a poco nuestra propia libertad, puesto que nuestros propios gobiernos nos ponen barreras a ella, sucumbiendo a la violación sistemática de los derechos individuales.
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Sencillamente los grandes policías del mundo (EE.UU.) han pasado de largo en los últimos tiempos, preocupados más por como les iba en sus inversiones bursátiles, esa estúpida avaricia y codicia que ciertamente han generado un odio entendible contra ellos, por eso los mayores productores del terrorismo y crimen organizado han sido estos codiciosos, que para colmo mandaron jubilar a la mayoría de los espías que entendían el teje y maneje de estos grupos.
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'Ya no hacen falta, ahora nos bastan los satélites', y claro ahora están todo el día viendo quien sabe que, mientras los malos hacen su trabajo y reclutan cada vez más gente, la inoperancia de estos servicios es tal que no saben siquiera a quien espiar, de ahí que buena parte de los presos de Guantanamo sea gente tomada al azar.
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Basta como ejemplo la declaración de Michael Flynn, responsable de espionaje en Afganistán : 'Después de ocho años de guerra, el papel de la comunidad de espionaje de Estados Unidos es sólo marginal... Sus análisis están tan carentes de información que en ocasiones parecen más anécdotas que el producto de un serio trabajo detectivesco. .. La historia está repleta de ejemplos en los que un ejército poderoso pierde las guerras ante enemigos más débiles porque no prestaron la atención suficiente al entorno del conflicto'.
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No hay que ser muy sabio para entender al enemigo, hay que mezclarse con él, aprender sus costumbres y conocer su forma de pensar, a partir de ese conocimiento buscar la mejor forma de combatirlos y no necesariamente con plomo, pero ya ven para nuestras eminencias es una absurda reflexión.
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Fuente: Las ocurrencias de Luis
Estados Unidos
11/01/2010
Enviado por Roberto Gigli