viernes, 11 de diciembre de 2009

El airbag: ineficaz y peligroso sin el cinturón de seguridad (I)

El airbag: ineficaz y peligroso sin el cinturón de seguridad (I)


El airbag: ineficaz y peligroso sin el cinturón de seguridad (I)


Si bien una de las características más relevantes del “airbag” radica en su capacidad para salvar vidas humanas, no es menos relevante su capacidad para producir gravísimos daños personales ante determinadas imprudencias de conductores y ocupantes de vehículos.

El “airbag” actúa en un muy corto espacio de tiempo –aproximadamente dos décimas de segundo– durante el que se requiere una perfecta sincronización con la actuación de pretensores y cinturones de seguridad.

Cuando se produce una colisión, los pretensores del vehículo se encargarán de ajustar los cinturones de seguridad sobre nuestro cuerpo. A continuación, y debido a la inercia del ocupante, el cinturón de seguridad comenzará a deformarse, y nuestra cabeza se desplazará hacia delante. En este desplazamiento de nuestra cabeza nos encontraremos con el “airbag” completamente hinchado y listo para protegernos de los efectos lesivos de dicho desplazamiento.

¿Y si no llevamos el cinturón de seguridad?

Conducir un vehículo provisto de “airbag” y no llevar el cinturón de seguridad puede traducirse en que nuestra cabeza, bajo los efectos de una colisión, avance demasiado deprisa hacia el volante del vehículo y se encuentre con el “airbag” cuando éste aún no esté del todo desplegado.

En este caso, y dado que el “airbag” se despliega con fuerza más que suficiente para causar serias lesiones a las personas, el impacto sufrido por nuestra cabeza contra esa bolsa a medio hinchar puede ser fatal de necesidad.

Cuando conduzca o viaje como ocupante de un vehículo provisto de “airbag” no olvide que:

El “airbag” está diseñado para funcionar conjuntamente con el cinturón de seguridad. Sólo así se conseguirá su máxima eficacia para salvar vidas.

Si no se lleva abrochado el cinturón de seguridad, el “airbag” perderá eficacia y podrá incluso causar graves lesiones.

¡Cuidado con los niños! El “airbag” y los asientos infantiles dispuestos en sentido inverso a la marcha del vehículo son incompatibles.

Ante humos u olores procedentes del volante o del salpicadero de su vehículo, o si algún indicador del vehículo pone de manifiesto una anomalía en el “airbag”, acuda de inmediato al servicio técnico de la marca de su vehículo: el “airbag” podría estar a punto de dispararse accidentalmente, lo que constituiría un riesgo de accidente como consecuencia del susto producido al conductor.

Y recuerde también que, con “airbag” o sin él, el cinturón de seguridad es siempre el factor clave de nuestra seguridad. ¡Utilícelo siempre!