martes, 13 de octubre de 2009

Tragedia en Haití.




Postergaron mantenimiento del avión para comprar otros dos
Tragedia en Haití. El ex ministro de Defensa, José Bayardi, dijo en abril en el Senado que se usaron los US$ 1,4 millones que costaba el service del Aviocar en adquirir dos C-212 a Suecia


D. ISGLEAS / F. FERNÁNDEZ

Una súbita tormenta tropical agregado al error humano, o la falta de mantenimiento, son las dos probables causas del accidente en Haití. La ONU dejó en manos de la Fuerza Aérea el peso de la investigación.

En análisis preliminares, los militares uruguayos destacados en Haití manejan como hipótesis más probable que explique el accidente del Aviocar donde murieron once efectivos, que el avión sucumbió ante una sorpresiva y fuerte tormenta tropical que se forma en las montañas y que se desplaza rápidamente a la hora en que ocurrió el siniestro.

Los aviones de las líneas aéreas comerciales que vuelan sobre el Caribe evitan esa ruta por las frecuentes turbulencias, donde se cruzan vientos en más de una dirección. Mantener en esa situación el control sobre una aeronave se vuelve tarea titánica, explicaron fuentes de la Fuerza Aérea a El País.

El piloto José Larrosa era jefe de mantenimiento del Aviocar y además un experto aviador, antes al mando de aviones tipo Bandeirante y últimamente en Aviocar, recordaron las fuentes de la Fuerza Aérea.

De todos modos, el mantenimiento del Aviocar siniestrado es un punto a tener en cuenta. El trabajo demoró más de lo previsto por razones presupuestales, aunque ello no quiera decir que esa fuera la causa del accidente. Al menos, hasta que avance la investigación.

El ex ministro de Defensa, José Bayardi, sostuvo ante la comisión de Defensa del Senado durante una comparecencia el 27 de abril pasado, que la aeronave C-212 que estaba en Haití "tenía que entrar en mantenimiento" para "hacerle el overhaul" -una revisación y reparación de porte mayor-, que costaría US$ 1.400.000.

En esos meses el gobierno supo que la guardia costera de Suecia remataba dos Aviocar C-212 con unas 20.000 horas de vuelo, pero con un valioso equipamiento tecnológico abordo. Se pensó entonces en participar de la subasta. El precio de ambas unidades era de casi 2 millones de euros.

Para participar en la oferta por los aviones suecos se resolvió postergar el mantenimiento del avión en Haití y utilizar ese dinero (US$ 1,4 millones) para la primera entrega de los dos Aviocar. Eso fue analizado por Bayardi con el anterior comandante de la FAU, Enrique Bonelli, y con el actual, José Bonilla, según explicó el ex ministro ante la comisión.

El negocio con Suecia para comprar los aviones se cerró en esos meses con el pago del 50% al contado mientras el otro 50% se abonaría simultáneamente con la entrega de los aviones.

LA "FRAZADA CORTA". Hace casi un mes, el 11 de septiembre, la Fuerza Aérea anunció la incorporación de esas aeronaves C- 212 Aviocar con el fin de sumarlas al despliegue de la ONU en Haití.

En las semanas previas al accidente del viernes 9, la FAU estaba acondicionando uno de los nuevos Aviocar comprados a Suecia para sustituir al avión siniestrado. Según el portal Infodefensa.com, estaba previsto que ese avión regresara a Montevideo "para mantenimiento y reparaciones" y que fuera sustituido por una de las dos unidades recientemente recibidas.

La FAU consideraba que el overhaul insumiría 45 días hábiles, pero las condiciones contractuales con la ONU obligaban a hacerlo en apenas cinco días hábiles.

Bayardi admitió ante la comisión de Defensa que el costo del overhaul del avión que se estrelló el viernes 9 volvía a plantear la disyuntiva presupuestal por el concepto de la "frazada corta", es decir reasignar rubros. "Dependemos de los recursos que tenemos para hacer mantenimiento", admitió el ex ministro ante la comisión. Este trabajo en el Aviocar finalmente siniestrado se demoró porque en abril el entonces ministro reconoció que "presupuestalmente" no era "posible" hacerlo. Por eso se reprogramó la tarea para diciembre de este año, según confiaron a El País fuentes de la FAU. Pero el accidente frustró los planes.

Mañana llegan los cuerpos y habrá una ceremonia
Mañana miércoles 14 llegarán a la Brigada Aérea Nº 1 (Carrasco) los seis féretros con los restos de los militares uruguayos fallecidos en el accidente del viernes 9 en Haití. Está prevista la llegada del avión, una aeronave brasileña al servicio de la ONU, a la hora 9, informó la Fuerza Aérea.

En ese momento, se prevé la realización de una ceremonia oficial de rendición de honores a los fallecidos ante sus familiares y autoridades de la aviación y nacionales.

Como parte de la ceremonia, se hará un cambio de pabellones sobre los féretros, ya que llegarán al país envueltos en la bandera de la ONU y se les colocará el pabellón nacional.

De ahí, los féretros serán trasladados al salón principal del Club de la Fuerza Aérea en Carrasco, Lido y Avenida Italia. Y de ahí a los cementerios donde recibirán sepultura. Entre los fallecidos, hay dos de Lavalleja, dos de Montevideo, uno de Soriano y otro de Treinta y Tres.

Ayer, lunes, arribó a Haití Luis Alberto Carrese, embajador uruguayo en República Dominicana, quien en representación del Poder Ejecutivo encabezará la delegación compatriota en el homenaje póstumo, que hoy martes 13, a las 10.30 (07.30 hora de Haití) se tributará a los cinco militares jordanos y a los seis compatriotas que perecieron en el trágico accidente aéreo.

El coronel Raúl Passarino, jefe de la base uruguaya en Haití, dijo a El País ayer lunes 12 que está todo "bajo control" en la unidad. Passarino fue a recibir al embajador Carrese en el aeropuerto de Puerto Príncipe.

Datos oficiosos indican que han perdido la vida unos treinta militares uruguayos en distintas misiones de paz.

Según los informantes de las Fuerzas Armadas, la primera víctima fue Juan Saúl Sosa, que perdió la vida en Ruanda en 1993. Después, varios militares fallecieron en accidentes diversos entre 1993 y 1998; ese año, en Georgia, rebeldes secuestraron a militares y ejecutaron al mayor Adolfo Scharpege.

SOLO LA FAU INVESTIGArÁ
La ONU resolvió confiar a la FAU toda la investigación del accidente en Haití, dijeron a El País fuentes de la aviación. Los aviones militares no tienen caja negra. Mañana miércoles 14 partirán hacia Haití tres especialistas en seguridad de vuelo, un asesor en derecho internacional humanitario y un especialista en misiones de paz para iniciar la investigaciones.

El avión siniestrado tenía, en abril pasado 10.800 horas de vuelo desde que fue comisionado con bandera nacional, y dos semanas antes del accidente los técnicos de ONU hicieron una inspección que le permitía volar. Había recibido una "inspección cíclica", según la jerga de la FAU, cuando llegó a 3.600 horas de vuelo, luego otra a las 7.200 y en diciembre se pensaba hacerle otra revisación a fondo.

"Una hipótesis probable (para explicar el accidente) son las turbulencias de la zona donde sobrevolaba" la aeronave, pues "las montañas (de la zona del siniestro, 20 km al Oeste de Fond Verretes, cerca de la frontera con República Dominicana) son quebradas. Es un pasaje importante de turbulencias", indicó el jefe de la Fuerza Aérea, José Bonilla, en declaraciones a la prensa el sábado 10. "En la Fuerza Aérea no hay ningún avión volando con problemas de mantenimiento. Pensamos que algo ocurrió que sorprendió a la tripulación", añadió. No obstante, dijo que en noviembre la aeronave sería traída a Uruguay para "hacerle una revisación más a fondo".

El sábado, el Consejo de Seguridad de la ONU expresó su "profundo pesar y conmoción`` por la tragedia.

Ayer, el Senado acordó aprobar en los próximos días una declaración de pesar por el accidente.


El País Digital

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