domingo, 14 de junio de 2009

TEMAS INTERESANTES...FRAUDE DE PUBLICACIONES CIENTÍFICAS Y SU INDUSTRIA




Entre los medios con que los científicos cuentan para publicar sus investigaciones encontramos las llamadas “revistas de acceso abierto”, que publican las obras de científicos que deben hacerse cargo de pagar los costes de impresión y edición de sus propios artículos publicados. Es una modalidad cuestionable, pero existe y se usa a menudo. Sin embargo, existe toda una industria detrás de ella que es, ante todo, fraudulenta.


Me explicaré.

Philip Davis, un estudiante de grado de la Universidad de Cornell en Ithaca, comenzó este año a recibir mails de Bentham Science Publishers, editorial que funciona en esta modalidad.

El spam fue tanto que Davis decidió jugarles una trampa, en la que cayeron abruptamente.


Junto a
Kent Anderson, miembro editorial del The New Engand Journal of Medicine, Davis utilizó SCIgen, un programa de generación de artículos “científicos” aleatorios sin ningún sentido, y el resultado fue enviado para publicarse en The Open Information Science Journal, revista gestionada por el grupo Bentham. El artículo no tiene desperdicio, y parte de él reza lo siguiente.


Título: Puntos de acceso deconstruccionistas



Contenido: En esta sección discutimos el estado del arte de la investigación de los árboles rojos y negros, tubos de aspiradora y programas de curso. En una nota similar, investigaciones recientes de Takahashi sugieren una metodología para brindar modalidades robustas, aunque no ofrece ninguna implementación concreta.



Davis y Anderson utilizaron seudónimos (David Philips y Andrew Kent), y cuatro meses más tarde recibían un mail en el que se les informaba que su artículo había sido aceptado, y que su publicación se haría efectiva tras enviar US$800 a una cuenta en los Emiratos Arabes Unidos. Parte del mail decía lo siguiente.



Este mail es para informarle que su artículo enviado fue aceptado para la publicación tras haber sido revisado por investigadores del TOISciJ. Estaría muy agradecida de que llenase el formulario de pago y la carta, y los mande de vuelta por mail tan pronto sea posible para evitar retrasos en la publicación.

Queda poco por decir tras esto, más que destacarlo como un suceso excelente. La comunidad científica a veces da asco, y la industria subyacente a ella más aún. El caso de Davis es público, pero no el único. ¿Cuántas de las cosas que leemos son reales, serias y científicamente válidas?
Problemas de industria, como en todas partes.

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