miércoles, 12 de noviembre de 2008

ESPAÑA EL AJUSTE DURO DEL PARO GENERA LOS PRIMEROS SIGNOS DE AGITACION SOCIAL.




Antonio Papell | 11:30 - 12/11/2008

El paro alcanza su nivel más alto en 12 años
Las protestas se radicalizan en Nissan
El desempleo alcanzará el 15 4% en 2009
El ajuste duro -que es consecuencia de la galopante crisis económica y de la consiguiente y acelerada destrucción de empleo-, ha generado ya visible desazón y alarma en la ciudadanía, una ostensible retracción del consumo y los primeros signos de agitación social. Un ejemplo de ello es la reacción airada de los trabajadores ante algunos expedientes de regulación de empleo.


Algunos expedientes de regulación de empleo en sectores muy sacudidos por la mala coyuntura -automóvil o naval, por ejemplo- han dado lugar a reacciones airadas de los trabajadores. En algún caso, el ajuste traumático de la oferta a la demanda está plenamente justificado; en otros, cuando se trata de empresas o de sectores que han acumulado grandes beneficios durante un largo período de tiempo, la legitimidad moral del ajuste es mucho más dudosa.

Así las cosas, es lógico que en determinados ambientes surja cierto temor por la hipotética quiebra de la paz social de este país, un bien valioso que se ha estabilizado en los últimos años. Y no faltan incluso quienes busquen una fórmula empírica que relacione el nivel de paro -la tasa de desempleo- con la agitación social.

Primero inquietud, luego agitación
Es claro que a partir de cierto 'estado de necesidad' de la ciudadanía, se suscita primero inquietud y después agitación. Pero esta relación no es directa ya que influyen en ella decisivamente otros varios factores.

El primero y principal es la cobertura del seguro de desempleo, que en España está cerca del 90%, con una duración máxima de dos años, que será revisada además al alza según acaba de anunciar el Ministerio de Trabajo. No hay precedente en España de una cobertura tan amplia, que lógicamente mitigará la intranquilidad social.

Otros dos factores muy relevantes que inciden sobre la paz social son el grado de consenso socioeconómico y el nivel de vida. En nuestro país, el diálogo y la concertación sociales han alcanzado niveles muy elevados en los últimos años, por lo que no tiene sentido recurrir a las armas reivindicativas más poderosas -como la huelga o la manifestación callejera- para defender los intereses específicos de la fuerza laboral.

Además, nuestra sociedad, que ha alcanzado un nivel de vida muy elevado y una intensa cohesión, dispone de instrumentos de socorro mutuo relevantes que impiden el descenso de la mayoría de los ciudadanos por debajo de determinado umbral.

Estamos, en fin, lejos de que tenga sentido el temor a la ruptura de la paz social a medio plazo. Aunque, por supuesto, si la recesión en puertas alcanza un dramatismo mayor que el hoy imaginable, todo puede ocurrir.
Fuente Eco Diario España.

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